Edificio Anexo de la Cámara de Diputados

La Plata, desde su fundación, estuvo equipada con edificios institucionales emblemáticos que dieron respuesta a las actividades que demandaban los poderes públicos para su funcionamiento. A través del tiempo, algunos de ellos quedaron desbordados por la aparición de nuevas actividades que el devenir de la historia demandaba.

La Honorable Cámara de Diputados no escapó a esta instancia, por lo que, el presidente  Dr. Ismael Passaglia,  en inteligente decisión, durante su  austera y eficaz gestión, logró con recursos propios, la creación de un nuevo espacio que resolviera el conjunto de condiciones necesarias para un mejor funcionamiento.

Se trató de responder al conjunto de condiciones del sitio, a las necesidades del programa y al máximo volumen construible permitido por las regulaciones de edificación. Al edificio se accede desde la calle a través de un atrio de doble altura, espacio que resulta una ampliación semicubierta de la vereda a escala de la ciudad.

El hall de ingreso, se constituye en un continente espacial dinámico que permite la afluencia del público y del personal que trabajan en las distintas dependencias. Espacio central luminoso e interconector de los dos grandes ámbitos que componen el programa: los despachos de diputados y las salas de comisiones.

La ubicación de los despachos, en un solo cuerpo de siete niveles, con diez oficinas por planta, se posiciona dentro de un esquema modulado para lograr igualitarias condiciones de habitabilidad y confort, en donde los puntos fijos, sanitarios, ocupan la parte contigua al privado, dejando la mayor superficie para área de trabajo, con características de iluminación y visuales óptimas.
Se parte de una tipología coherente con la actividad a desarrollar, pensando en la flexibilidad y adecuación a diferentes usos, en consonancia con la estructura del edificio.
El acceso a los despachos se da a través de halls amplios que propician la integración y el dialogo, en donde “un balcón central” otorga su cualidad unificadora a todos los niveles.

En el hall principal se “fija” una escalera de importante escala, que permite el acceso directo a las salas de comisiones, a las salas de usos múltiples y al archivo que se disponen en el primer subsuelo, con un foyer que da acceso a estas áreas. Se propone la idea de una planta de máximo aprovechamiento y máxima flexibilidad.

La demanda de versatilidad espacial generada por la diversidad numérica de participantes de las salas de comisión se resuelve con un sistema mixto de panelería fija, panelería modulada y puertas plegadizas. Esta racionalización del espacio, permite captar la afluencia de público en forma óptima y brindar intensidad de utilización.
La iluminación natural se toma a través de una banda lateral de carpintería y de lucernarios que captan la luz cenital y la distribuyen discrecionalmente.

El concepto de ¨fondo¨, es reemplazado por el de expansión visual al aire libre, cuya superficie está compuesta por un jardín de césped, perforado por lucernarios, donde su “intransitabilidad manifiesta” acentúa su carácter de paisaje exterior.

El primer piso contiene al auditorio y su correspondiente foyer con batería de sanitarios acorde al uso y un sector para tareas administrativas.

Este espacio articula diferentes actividades, ya sean las propias del quehacer legislativo como culturales o sociales y por su luminosidad y trasparencias, permite contar con un óptimo ámbito con alto espíritu de participación.
Los niveles inferiores, que ocupan tres plantas, se destinan a estacionamiento, carga y descarga y a parte de servicios complementarios, conformando una unidad integradora y funcional. Los núcleos circulatorios, batería de ascensores y escalera presurizada, se disponen de tal manera que optimizan el uso racional de todas las plantas, otorgando óptima flexibilidad de interconexión en vertical.
Se buscó reinterpretar el papel que los edificios oficiales tuvieron y tienen en el espacio público urbano. La importancia del programa exige que el edificio encarne los valores simbólicos de la institución y proyecte una imagen a la vez austera y contemporánea.

En el nivel cero, se buscó la mayor permeabilidad compatible con la función y la continuidad de visuales entre un corazón ¨verde¨ y la rambla arbolada de la Avenida 53, es una manera de evocar, si bien entre medianeras, los jardines que rodean el Palacio Legislativo.

En la fachada se sostienen dos propósitos fundamentales. Por un lado, la intención de trabajar con una imagen de ¨transparencia¨ como alternativa a la caja opaca del edificio decimonónico, y por el otro, la creación de un ¨orden¨ de doble altura, recurso que aporta jerarquía y complejidad de lectura a un frente constituido básicamente por la repetición del módulo de los despachos.
El edificio muestra en todas sus decisiones su génesis constructiva y sobre esto se basa su imagen y expresividad. Un tema central es la estructura.

Las plantas de oficinas se diseñaron como entrepisos sin vigas, alivianados y postensados, recurso que demanda 45 centímetros de espesor, permitiendo aumentar la altura libre de los despachos. Se logra una estructura que organiza las plantas con flexibilidad y buen rendimiento y no implica un esfuerzo económico exagerado.

Las cargas de viento se toman con tabiques perpendiculares sobre medianera, en dirección noreste. En los niveles de cocheras se adopta un sistema estructural con una serie de columnas secundarias y tabiques de hormigón.

El tratamiento de fachadas está íntimamente relacionado al uso racional de la energía empleada en iluminar y acondicionar el edificio. Se buscó una optimización de la iluminación natural y un control de pérdidas y ganancias térmicas.
En la fachada sudeste, se emplean paños de perfiles de vidrio autoportantes e intercalados con carpinterías de aluminio que siguiendo un orden geométrico se corresponden con cada despacho. De esta manera se logra un juego de transparente/translúcido, constituyendo un plano que permite la mayor captación de la luz y una razonable aislación térmica.
Sobre la orientación noroeste, se aplica además un sistema de parasol que trabaja reflejando la mayor radiación en la época estival.
El acondicionamiento térmico además se realizó mediante sistema fan coil lo que permite el funcionamiento y regulación independiente para cada zona, a la vez que resuelve en forma efectiva calefacción y refrigeración.
En la terraza se colocó una central térmica de dos calderas de agua caliente para calefacción y una máquina enfriadora para refrigeración. Teniendo en cuenta las cargas variables sobre el frente y contrafrente, en los despachos se colocarán unidades terminales que serán reguladas independientemente.
Para las áreas centrales se colocaron unidades fan coil de montaje en cielorraso, las que mediante conductos llevarn aire frío o caliente a cada uno de los ambientes.

En el área de comisiones se realizó un tendido general de conductos con cierres parciales, lo que permitirá el acondicionamiento total o zonal de los módulos. La capacidad necesaria se estima en 265 toneladas de refrigeración y 60.000 kcal/h para calefacción.
En cocheras se realizó la extracción/inyección de aire en forma forzada.

El núcleo de ascensores se dimensionó de acuerdo al volumen de trafico y al factor de simultaneidad.

Se realizó también el cableado estructurado para la red de área local (LAN) a fin de brindar servicio de red a todo el edificio. Este sistema basado en tecnología inalámbrica es expandible y puede crecer en recursos y puestos de trabajo, es ágil con tiempos de respuestas acordes a las necesidades de la instalación y abierto, posibilitando la interconexión de distintos sistemas.
Se basa en un Backbone (columna vertebral) de fibra óptica que irá desde la sala de servidores, en nivel -4.10, hasta los racks en cada piso, donde se implementarán dos Routers inalámbricos, que permiten la conexión a la red de los siete puestos de trabajo por cada una de las oficinas.

Inauguración: Octubre de 2011

El emblemático edificio de 7 y 49 de la Ciudad de La Plata, donde por años funcionó el Banco Hipotecario Nacional, fue restaurado y adquirido por el Senado de la Provincia de Buenos Aires.

Hoy tiene allí sus oficinas el actual Vicegobernador, y legisladores de los diferentes bloques parlamentarios.

Fue inaugurado con el nombre de Vicegobernador Alberto Balestrini, en octubre de 2011 y se ha convertido no sólo en un Patrimonio Histórico de la provincia, sino en una pertenencia en actividad, de todos los bonaerenses.

La ciudad de La Plata, a comienzos del siglo XX, contaba con una impactante estructura arquitectónica. Imponentes edificios que desde hacía algunos años, habían comenzado a construirse varios de los cuales ya estaban en pleno funcionamiento.

Fue dentro de esa ciudad exquisita, en cuanto a su diseño y composición edilicia, que en 1924 comienza a proyectarse la futura sede del Banco Hipotecario Nacional.

Incorporada al estilo neoclásico del contexto urbanístico en el cual estaría emplazada y con una corriente ecléctica, sumada a una excepcional calidad constructiva, se construyó en la unión de las calles 7 y 49, este edificio, para inaugurarse como sede del Banco en 1928.

Muchos años después, en 2001, cuando ya no estaba en funcionamiento la entidad crediticia que le dio origen, fue declarado Patrimonio Histórico de la Provincia por la Legislatura Bonaerense. En el mes de junio 2009, fue adquirido por el Senado, con el fin de ser edificio Anexo, y en agosto de 2010 comenzó la obra de remodelación, conservación y puesta en valor del edificio

Para su restauración se firmó un convenio con la Universidad Nacional de La Plata, que permitió su rediseño respetando minuciosamente la fachada y los espacios interiores originales.

Durante la remodelación, se ha conservado el estilo y la calidad de los materiales utilizados en el siglo XX. En su hall central se ha recuperado el piso de pinotea, se ha realizado la puesta en valor de los pupitres, la puerta de la bóveda del banco y del vitreaux que corona la cúpula del edificio.

Su derrotero nos habla mucho del contexto sociopolítico de cada época.

La Argentina de los años 20, era una Argentina pujante, aunque plena de desigualdades sociales y económicas, con fe en un futuro promisorio para sus habitantes. En ese marco desembarca el Banco Hipotecario en La Plata, el banco de los créditos para viviendas. El banco estatal que financiaba el sueño de la casa propia.

Por el contrario, en la Argentina de 2001, derrumbada y de rodillas frente a la usura internacional no había espacio ni siquiera físico para bancos como el Hipotecario (privatizado en 1997 y recuperado por el Gobierno de Néstor Kirchner en 2004), en rigor no había espacio para darles confianza a los argentinos en forma de préstamo bancario para construir una casa. La política, relegada a los márgenes del poder, apenas pudo desde la Legislatura provincial declarar patrimonio histórico al edificio, y preservarlo de la picota que podía transformarlo en centro de locales comerciales o torre de edificios ya que los nuevos dueños del Banco lo abandonaron en búsqueda de otro local más acorde a su nueva realidad.

Pero en 2009, en una Argentina otra vez de pie, aunque con mucho por hacer todavía, nuevamente es el Estado el que se hace presente como actor relevante de la economía nacional y en ese marco, a través de la Honorable Cámara de Senadores y por impulso de su entonces Presidente, Alberto Balestrini, se decide con recursos propios adquirir ese edificio histórico para convertirlo en anexo del edificio principal del Senado.